¿Por qué Oslo es la Capital Verde Europea de 2019?


Recientemente, el Foro Económico Mundial se hacía eco del nombramiento: la Comisión Europea ha proclamado a la ciudad de Oslo como la Capital Verde Europea de 2019.

Este título que la Comisión Europea concede anualmente a una capital del viejo continente premia el compromiso de las ciudades con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Pero, ¿Por qué Oslo?

Hoy en día el 32% de la ciudad de Oslo está cubierta por parques, jardines, bosque y otras áreas verdes. Ya de por sí, la ciudad se encuentra en un entorno privilegiado, rodeada por el bosque Marka y por el fiordo que da nombre a la ciudad.

La capital noruega, con una población de 660.000 habitantes, está llevando a cabo un plan para conservar sus espacios naturales y para recuperar su red de 3.000 metros de ríos y arroyos para el disfrute de sus ciudadanos.

Y uno de los aspectos más destacables de su plan, es que están llevando a cabo todas estas acciones con la protección de la biodiversidad en mente, con, por ejemplo, la creación de un espacio seguro para las abejas que atraviesa la ciudad, además de arrecifes para peces y otras especies marinas.

Otra de las iniciativas destacables para la ciudad ha sido la creación de huertos urbanos, además de la implantación del concepto de parques comestibles.

La Comisión Europea ha valorado también muy positivamente la lucha constante de la ciudad contra el cambio climático. Además de los logros ya alcanzados (la ciudad ya ha conseguido recortar las emisiones un 35% con respecto a 2012), Oslo se ha propuesto ambiciosas metas para los próximos años: su objetivo es reducir a la mitad sus emisiones de CO2 con respecto a 1990, un año en el que ya no circulará ningún vehículo contaminante por la ciudad. Todo ello a través de lo que llaman, Climate Budget o presupuesto climático, con más de 40 medidas destinadas a reducir las emisiones.

Para hacerlo, han puesto el foco en el transporte, y por ello Oslo ya se considera la capital mundial del vehículo eléctrico. De hecho, las ventas de vehículos eléctricos ya supusieron el año pasado el 60% del total. En la misma línea, autobuses y camiones de basura funcionan con biogás, el cual se genera a partir de los residuos orgánicos de la ciudad.

El consistorio ha llevado a cabo asimismo múltiples campañas fomentando el uso de la bicicleta y del transporte público, habiendo limitado la circulación en determinadas zonas de la ciudad, como el centro.

Oslo ha puesto el foco también en la eficiencia energética de los edificios, pues al tratarse de un país nórdico, el gasto en electricidad es elevado, especialmente frente al duro invierno.

Desde La Comunidad Verde no podemos dejar de admirar y seguir el día a día de los avances de la ciudad de Oslo en materia de medio ambiente y sostenibilidad: todo un ejemplo a seguir para el resto de ciudades europeas, muchas de las cuales ya han iniciado el camino hacia las ciudades verdes y eficientes.

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