¿Por qué la vegetación urbana es tan importante para el ciclo del agua?


Que el agua es nuestro bien más preciado lo sabemos todos, y sin embargo la seguimos desperdiciando en grandes cantidades. Sin embargo, la vegetación urbana optimiza sobremanera el ciclo del agua en las zonas urbanas: te contamos por qué.

Según el estudio “Los beneficios de la vegetación urbana: estudio sobre la investigación científica y el método de análisis” impulsado por Val’hor y Plante&Cité, las zonas urbanizadas tienden a contar en su mayoría con suelos sellados, algo que reduce y en ocasiones impide la infiltración del agua de lluvia en la tierra. Con las lluvias, el agua corre directamente por la superficie, se une a las corrientes superficiales y termina en el entorno natural.

Este fenómeno tiene una serie consecuencias potencialmente graves en los entornos urbanos, pues, por un lado, el agua de escorrentía recoge la materia en suspensión y los contaminantes a medida que va viajando por la superficie urbana. De hecho, cuanto más larga es la distancia recorrida por las aguas pluviales, se reúne un mayor número de contaminantes.

Por otro lado, hay que tener en cuenta las devastadoras consecuencias que ello puede tener en los habitantes de la zona urbana, pues el volumen de agua de escorrentía puede causar inundaciones además de causar accidentes y daños.

Y por si esto fuera poco, la escorrentía de las aguas pluviales es una pérdida de recursos, pues el ciclo urbano del agua es mucho más rápido que el ciclo natural del agua y la infiltración es a menudo insuficiente como para reponer los niveles de agua subterránea.

¿Qué consecuencias tiene esto? La principal consecuencia es que ciudades que podrían ser autosuficientes si aprovechasen las aguas pluviales, se ven obligadas a importar agua desde grandes distancias y tienden a perder la mayor parte de las precipitaciones que reciben.

¿Cómo paliar este problema?

lluvia-urbanizacionLa solución idónea para lidiar con el problema de las aguas de escorrentía en las áreas urbanas es dotarlas de parques, cubiertas vegetales, bosques urbanos, etc. que presentan superficies permeables que permiten la retención temporal, el tránsito lento e incluso la infiltración del agua de lluvia.

Por ello los espacios verdes juegan un importante papel en la gestión del agua de lluvia y se deben tener en cuenta en la toma de decisiones sobre los riesgos de inundación en las zonas urbanizadas.

Además, niveles de infiltración más altos ayudan también a reponer acuíferos subterráneos y a mejorar la calidad del agua (menos lixiviación y menos contaminantes en la misma).

Los espacios urbanos dedicados a zonas verdes y las plantas ayudan a proteger el suelo contra la invasión de desarrollo artificial y la erosión de sus propiedades físicas y de sus funciones como ecosistema (funciones hidráulicas, purificación, etc.). Y es que el sistema de raíces de la vegetación urbana crea una estructura de protección arquitectónica en el suelo, agregando una capa adicional de protección contra la erosión.

Como ejemplo, un caso de estudio en Beijing (China, 2012), ha demostrado que se pueden infiltrar cerca de 2.500 m3 del agua de escorrentía por cada hectárea de vegetación urbana. Además, el volumen total de agua de lluvia almacenada en los espacios verdes urbanos es equivalente a las necesidades anuales de la ciudad para el mantenimiento del paisaje, es decir, más de 150 millones de m3.

Desde La Comunidad Verde promovemos la creación de parques, jardines y cualquier tipo de espacio con plantas, porque entendemos que son rentables para la sociedad: reducen la contaminación, la necesidad de medicinas y tratamientos médicos y permiten disfrutar de horas de diversión sin realizar una gran inversión. ¡Apostamos por la cultura verde!

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